Un ratón encima de un queso
Recuerdo que esa frase le gustaba pronunciar a mi madre. Evidentemente Putin no es un inofensivo ratón sin embargo Trump le ha ofrecido el queso de la notoriedad y de la rehabilitación a nivel institucional. Hasta ahora Putin era un apestado. ¿Qué ha hecho para perder esa etiqueta?¡Nada!¡Absolutamente nada!
Ha sido curioso ver a ambos personajes en la cumbre que tuvieron el pasado domingo en Alaska. El lenguaje corporal resultó ser tremendamente expresivo. Putin sonreía sin cesar, una sonrisa de satisfacción, como el que ha obtenido un premio o un galardón. Trump, estaba serio, contenido pero cordial y afectuoso. Golpeaba en el brazo a su anfitrión, le palmeaba la mano como señal de afecto, se la mantenía apretada durante un tiempo prolongado, sin prisa.
A final ni el lenguaje diplomático más hermético ha podido ocultar que el resultado para Ucrania es desolador. Ni siquiera Trump ha conseguido que su rehabilitado amigo haga enmudecer las armas al menos durante un breve espacio de tiempo.
Porque si hay una cosa cristalina es que esa guerra se termina en el momento que Putin diga ¡basta! Al otro lado del Atlántico los que no sabemos si somos socios, asociados, amigos, gorrones o pagadores de aranceles nos hemos quedado “pasmados”. Rutte no hace declaraciones ni sabe qué hay que decir. Los cónsules de las provincias del imperio acudirán a Washigton protegidos en la seguridad del rebaño para que el emperador no trasquile a Zelenski y deje a Ucrania en las raspas.
Cierto que Putin ha metido a Europa en una alternativa demoníaca de la que solo la puede sacar una guerra con Rusia. Una guerra que nadie quiere.
Así que la alternativa de Trump paz por territorio está cargada de razón siempre y cuando no seas ucraniano y vivas cerca del Dombás y tu interés por ser ruso sea igual a cero.
Este fin de semana los periódicos trazaban un paralelismo entre la cesión de los Sudetes y el apaciguamiento de Chamberlain con la situación actual. En efecto, existen muchos puntos en común y ya sabemos cómo acabó aquello pero la historia nunca se repite igual, la realidad siempre es más imaginativa y poliédrica.
La guerra de Ucrania se está convirtiendo en la tumba de una generación de jóvenes ucranianos y rusos sin que se le vea una salida razonable y sin que los premios que Trump ofrece a Putin sirvan para obtener resultados. Putin quiere “borrar” a Ucrania, hacer desaparecer a Zelenski y cualquier tentación prooccidental de su nación. Eso significa incorporar a 50 millones de ucranianos a los dominios del nuevo zar Putin.
El plan europeo durante dos años ha obtenido escasos resultados por no decir ninguno. ¿Trump tiene un plan, un auténtico plan?¿Ese plan es ignorar a Zelenski y a miles de ucranianos y entregarlos al zar a cambio de paz? Si ese es todo su plan me temo que tampoco funcionará.

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