La Deuda insoportable

Tengo un amigo moroso. No uno malintencionado, sino de esos que siempre pagan… pero nunca ahora. 

La deuda de Cuba, tal como se ha contado durante más de un siglo, se parece mucho a ese relato: aparentemente sencillo, moralmente cómodo y profundamente engañoso.

Cuando en el 98 España perdió su soberanía sobre la isla endosó la deuda a la nueva Administración. Sin embargo Estados Unidos alegó que dicha deuda era ilegítima pues era dinero obtenido para financiar la lucha contra la insurgencia. Después de una negociación Madrid tuvo que aceptar una gran parte de esa deuda. 

El 1 de enero de 1959 se estableció un nuevo gobierno presidido por Manuel Urrutía Lleó. Su presidencia duraría bien poco y terminó pidiendo asilo en la embajada de Venezuela. Los revolucionaros etiquetaron a la anterior administración como un gobierno neo-colonial. Sin embargo asumieron la deuda que ascendía a 70 millones de la época. Esta deuda es conocida como el "legado prerrevolucionario"

Fidel Castro declaró que Cuba era un estado socialista y se propuso iniciar una transformación radical. Cosa, que después de casi 70 años, nadie duda ni un segundo que consiguió con total eficacia. Cuba en 1960 tenía una renta per capita similar a la Española, 2,700 dólares, y se consideraba una de las naciones hispanoamericanas más ricas. Hoy, en 2025, ocupa el segundo lugar entre las más pobres.

Y este hecho de nuevo nos lleva a la deuda. ¿Por qué la deuda es un problema? Estados Unidos tiene una deuda de 25 billones de dólares que representan el 130% de toda la riqueza del país. La de Japón asciende a la escalofriante cifra de 4,5  billones y significa el 260% del PIB. La deuda cubana representa según la CEPAL (1) en 2023 sólo el 40% del PIB. 

La respuesta es sencilla, la vitalidad y dinamismo de ambas economías es tal que nadie duda que cumplirán con sus compromisos de una u otra manera. Como vimos en el artículo anterior Cuba tiene problemas estructurales en su industria, en el campo, en la producción de energía, con el turismo y algo tan importante, aunque económicamente difícil de cuantificar: ¡miles de cubanos no quieren vivir en su propio país!¡Se van!¡Alrededor de tres millones de personas expatriados!¿Puede una nación permitirse ese dispendio de capital humano? Precisa una transformación interna y un nuevo modelo productivo que hasta la fecha no ha llegado.

Durante la década de los años 70 a los 80 se produjo un exceso de capitales, los famosos "petrodólares", que se tradujo en un exceso de crédito. Muchos países en América latina tuvieron acceso a créditos "blandos", fáciles de obtener, con interés bajo, entre ellos Cuba. 

Cuando se produjo la crisis de 1989, la caída de la Unión Soviética y la restricción crediticia, muchos países se vieron cómo sus finanzas colapsaban. Fidel Castro demostró en esos momentos astucia, liderazgo. Hizo suyo la máxima: Si te debo cien mil euros tengo un problema, si te debo un millón el problema es tuyo.  Creó una especie de junta o Loby de países deudores entre los que se encontraban Argentina, México, Venezuela y por supuesto Cuba. Sin embargo al final las otras naciones pensaron que entrar en ese club podía ser peligroso. Se cerraban el crédito a bancos comerciales, países no tan estrictos, al FMI. Consiguieron refinanciación o nuevos créditos y Cuba se quedó sola con su deuda.

La crisis pasó, la URSS se transformó en Rusia y poco a poco enderezó su economía. En 2006 concedió nuevos créditos aunque Cuba seguía sin pagar. En 2014 la cifra ascendía a 35.000 millones de dólares. Por aquel entonces se encontraba al frente del gobierno Raúl Castro. Pensó que resultaba imprescendible adquirir fama de buen pagador y después de una negociación con Rusia consiguió la cancelación del 90% de dicha deuda, que quedó reducida a 3.500 millones.

Sin embargo ese solo era una parte del problema.  La isla también tenía créditos que no pagaba con Francia, España, Japón, Australia, Suecia, Italia, Canadá, Bélgica, Reino Unido, Suiza, Holanda. En París en 2015 este grupo de acreedores se renegoció un acuerdo. Estos países condonaban 8.500 millones de dólares de los 11.100 que debía y renegociaban un acuerdo para prolongar los pagos hasta 2033.

Así nos acercamos a nuestros días. Pero Cuba siguió sin pagar. En 2021 fue la pandemia y Cuba obtuvo una moratoria. En enero del 2025 se acuerda por los países firmantes del acuerdo del 2015 ofrecer una nueva renegociación de la deuda. La parte cubana expuso la compleja situación con la cual lidia la nación antillana, los factores que en ella inciden y las acciones en curso para atenuarla (2)

En definitiva la historia de la deuda cubana se asemeja a la de mi amigo que siempre paga... pero mañana.

En la siguiente entrega trataré de mostrar las perspectivas que se abren para este 2026 con la amenaza de una intervención norteamericana.

1.-Comisión Económica para América Latina y Caribe

2.-http://www.cubadebate.cu/noticias/2025/01/17/cuba-y-el-club-de-paris-acuerdan-reordenamiento-de-la-deuda/

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