124 años después: Cuba y los Dire Straits
Hoy 20 de mayo se cumple el 124 aniversario de la declaración de la independencia de Cuba. La pregunta es: ¿Que tiene en común el grupo musical de los ochenta con la isla y su independencia? Solo el nombre. Por una de esas extrañas asociaciones mentales el comenzar el artículo me vino el nombre del conjunto rockero: Situaciones difíciles. Que es lo que, en estos momentos, estan viviendo los cubanos.
La historia de Cuba tiene tres o cuatro hitos que han sido determinantes. El primero es sin duda 1492. La civilización local colapsó (1), en 1902 cuando se oficializa la independencia no quedan indios. El segundo se produce en 1868 cuando se declara en la finca de Carlos Manuel Céspedes Cuba libre. El tercero 1898 cuando España es expulsada de la isla. El cuarto en 1959 cuando Fidel Castro junto con Che Guevara instauran un régimen comunista. Rompen lazos con Estados Unidos y se acogen al paraguas soviético.
Tras la caída del muro y el colapso de la URSS en la isla se vivieron momentos difíciles. Pero quienes vivieron aquella época y están viviendo la actual no tienen ninguna duda en afirmar que jamás se había deteriorado la situación hasta este punto. Castro presumía de que su pueblo podría vivir bajo un régimen autoritario si se garantizaban tres elementos, alimentos, educación y sanidad. Y así fue durante algunos años. Hoy no hay comida, no hay educación porque las clases han tenido que suspenderse, no hay sanidad porque no hay medicamentos.
En una reciente encuesta, realizada por distintos medios independientes y publicada recientemente, (2) el 92% de los residentes se declaró muy insatisfecho con el gobierno actual. El 82% de los encuestados declaraba la falta de libertades como uno de los principales problemas y el 53% la crisis económica y el acceso a bienes de primera necesidad. Solo un 5% de los encuestados consideró que la culpa de la situación actual la tenía el embargo o las sanciones económicas estadounidenses. Sobre el futuro político hasta un 76% opinaba que se debería producir una transformación hacia una democracia liberal y una economiía de mercado. Y aquí es donde, en mi opinión, hemos llegado al nudo del problema.
Porque la pregunta que muchos se hacen es: ¿Desea la Administración Trump una democracia liberal y una economía de mercado en Cuba? Porque si la respuesta es Venezuela o un modelo similar el resultado es bastante decepcionante. Han pasado casi 6 meses y Corina Machado sigue en el exilio mientras Delcy Rodríguez controla todos los resortes del poder estatal.
Si se escuchan las declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio sobre el futuro de Cuba sus palabras son alentadoras y suenan muy bien. Otro cosa es cómo conseguir que un régimen autocrático abandone de buen grado todos sus privilegios y acceda a que una potencia extrajera fije su destino. La impresión que se saca de las declaraciones públicas de miembros de la Administración y del propio Trump con los dirigentes cubanos es que parecen haber llegado a un punto muerto. El gobierno cubano no quiere cambiar su sistema político, tal vez esté dispuesto a aceptar algunas concesiones a la economía de mercado y acceder a algunas peticiones de la administración norteamericana.
El Secretario de Estado Marco Rubio manifestaba, a la cadena Fox News, que la cercanía de Cuba a Estados Unidos "convierte la situación de la isla en un asunto de seguridad nacional" E insinuaba que la única solución, pasaría por una transformación política radical. Y en eso todos los observadores e inversores están de acuerdo. El problema es como se ha señalado más arriba cómo llevar a cabo dicha transformación.
Las palabras seguridad nacional pronunciadas por el Secretario de Estado las transforman en un aviso a navegantes, una señal de alerta. No olvidemos que una de las razones que adujo Putin para invadir Ucrania fue seguridad nacional. No significa que Estados Unidos vaya invadir la isla en breve. Pero Trump avisa y manda un mensajes claro y transparente a la clase política cubana. Sería necio ignorar una advertencia de esta naturaleza proveniente de una superpotencia. Todas las conversaciones trascurren tras el telón y las manifestaciones públicas siguen la línea habitual de Trump en su estilo de negociador, palo y zanahoria, a veces duro a veces amable.
Y de nuevo parece como si la historia se repitiese. En 1854, Estados Unidos, una potencia emergente, todavía no reconocida, avisaba a España, pero sobre todo a los europeos, Alemania, Inglaterra y Francia, y a su vecino México. La Unión está interesada en adquirir Cuba por la compra o por las armas (3). Hoy el mensaje es el mismo, ninguna potencia, llámese Rusia, llámese China puede tener influencia en la isla. No sabemos cómo los negociadores norteamericanos podrán deshacerse de la oligarquía dominante e instaurar una democracia liberal. Pero si eso ocurriera, del mismo modo que en 1902 Cuba se transformó en una neocolonia norteamericana, hoy en el siglo xxi, el fenómeno se repetiría. La democracia en Cuba nacería con un cordón umbilical atado a su vecino del norte.
¿Entonces debemos resignarnos a que todo siga igual? Evidentemente no. La administración norteamericana se encuentra atascada en unas negociaciones con Irán sin una salida airosa. El estrecho de Ormuz sigue cerrado, el régimen iraní sigue en pie, el petróleo por las nubes, y la economía mundial tambaleante. Un éxito en Cuba podría ser una recompensa interesante. Sin embargo el régimen comunista cubano tampoco se lo está poniendo fácil. Quieren hidrocarburos y que Estados Unidos levante las sanciones. A cambio tal vez podrían conceder, un relevo en la cúpula, la libertad de algunos disidentes, una mejora cosmética de la economía y lo que la administración norteamericana más desea, un compromiso de que China y Rusia van a permanecer lejos de Cuba. Pero los dirigentes comunistas no están dispuestos a renunciar a socialismo y a una transformación radical del sistema. Y así se lo han manifestado una y otra vez a los norteamericanos.
Puede ocurrir que la administración norteamericana se sienta tentada por una solución militar aunque parece muy poco probable. Y aquí es donde Europa, pero sobre todo España, deberían jugar sus cartas con habilidad. España evolucionó desde una régimen autocrático a una democracia. La situación de España del 75 no se parece en nada a la Cuba de 2026. Se produjo un cambio de modelo, aunque se contaba con la ventaja de unas élites comprometidas con la transición. Existen políticos españoles, todavía lúcidos, para contar esa experiencia que vivieron siendo jóvenes. Se pueden tender lazos y trazar un plan a largo plazo. Un plan en el que sin duda Estados Unidos jugaría un papel estelar pero no el único. Existen eurodiputados y parlamentarios españoles que mantienen contacto estrecho con la oposición cubana en el exilio y en la isla. Sin embargo no están recibiendo apoyo de los medios de comunicación ni se les presta la atención que la situación requiere. El apoyo europeo ayudaría a compensar y proteger a la isla de un control remoto por Estados Unidos. Es decir reproducir el modelo de 1902.
1.-Diamond, Jared. Armas, gérmenes y acero. Debolsillo. 2007
2. https://eltoque.com/encuesta-busca-capturar-la-voz-real-del-pueblo-cubano-dentro-y-fuera-del-pais
3. Manifiesto de Ostende. 1854
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